Posteado por: javierposada | 2 noviembre, 2009

El efecto Pigmalión

“La confianza que los demás tengan sobre nosotros puede darnos alas para alcanzar los objetivos más difíciles. Ésta es la base del efecto Pigmalión, que la psicología encuadra como un principio de actuación a partir de las expectativas ajenas. Las profecías tienden a realizarse cuando existe un fuerte deseo que las impulsa”.
Este aparte lo leí hace unos pocos días cuando repasaba un libro de psicología aplicada a la política.
El comportamiento de las masas y por tanto de los electores suele ser determinado en un alto grado por las posibilidades de triunfo de los proyectos. Dicho de otra forma, los ciudadanos aspiramos siempre a ganar, no importando incluso que ese triunfo signifique a la derrota de nuestras ideas. Es decir, ganando estamos perdiendo.
Algunos teóricos de las ciencias políticas han esbozado distintas hipótesis que intentan explicar esto: El “marketing político” y algunos especialistas lo sintetizan con el denominado “voto útil” para asegurar la inclinación electoral por los candidatos con mayor opción de triunfo, evento en el cual las mediciones, las encuestas, alcanzan un lugar muy importante en el proceso de decisión de los electores.
Sin embargo en nuestro terruño podríamos sustentarlo en la inveterada costumbre de mirar en la administración municipal un dispensador de favores. Así la lógica funciona muy fácil: “voto por el alcalde que vaya a ganar y de esta forma garantizo que me ayude”.
En ciudades con un alto grado de conciencia ciudadana se le da mayor importancia a la coincidencia entre lo que proponen los candidatos y los anhelos sociales, sin importar demasiado las posibilidades de triunfos electorales ni nada relacionado con la mecánica electoral. Esto se ha logrado fundamentalmente por la concientización que la administración municipal no es un “dispensador de favores”, sino un instrumento del estado para garantizar la satisfacción de nuestros derechos y el cumplimiento de nuestros deberes ciudadanos.
Así las cosas una labor fundamental de los candidatos al próximo debate en el cual se elige alcalde, consiste en asumir posiciones de verdaderos candidatos! Transmitir a la sociedad la seguridad y confianza necesaria para que sean percibidos como opciones triunfadoras y sobre todo despertar un fuerte deseo que permita que esa “utopía” pueda convertirse en realidad. Los primeros convencidos de su proyecto político deben ser los propios candidatos. El ejemplo más conocido por todos es el del presidente Uribe, siempre mantuvo una línea de campaña (nos referimos a su primera elección), siempre mantuvo el mismo discurso, fue persistente, transmitió preparación, convencimiento. Esto le permitió que el país le prodigara mucha admiración, conquistó a las masas, lo sintieron triunfador y efectivamente ganó las elecciones.
Otro caso destacable lo constituyó el caso de Miguel Raad. Cuando ganó las elecciones como gobernador de Bolívar sucedió algo similar. Raad conformó un gran equipo de campaña, no titubeó un segundo. Cautivó la opinión que entendió que además de ser el mejor candidato, el de las mejores propuestas, realmente podía ganar. Quizás algunos de los dirigentes que le apoyaban “quisieron abandonar el barco” pero desde las mismas bases sociales los obligaron a mantenerse. Más recientemente lo hizo Judith Pinedo, derrotó a la maquinaria política de Cartagena y a la incredulidad de una parte de la sociedad.
En mi ciudad sueño ver candidatos dispuestos a soltar sus alas, a dejar volar la ilusión por las transformaciones, a despojarse de cálculos políticos y atreverse a proponer cosas de fondo. Sueño con candidatos que demuestren su preparación pero dispuestos a aprender, sueño con candidatos maduros pero atrevidos, respetuosos pero irreverentes. Candidatos que nos contagien con su decisión, candidatos que nos embriaguen de su optimismo, de su determinación, candidatos que transmitan calor humano, sentir popular. Señores aún hay tiempo, suelten las amarras que los atan a los convencionalismos o ¿será que no son capaces?,¿ será que realmente son más de lo mismo? Respóndanos con hechos por favor!
Entre tanto, es gravísimo el resultado que arrojaron las pruebas de calidad sobre el agua que consumimos los magangueleños. Nuestros contradictores por momentos quisieran mandarnos a comer XXXXXXXXXX, pero no estábamos seguros que además día a día estábamos tomándola.

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